viernes, 5 de junio de 2015

Mis momentos Stendhal en los videojuegos

Estaba leyendo un artículo genial en VidaExtra, donde plantean la posibilidad de que el síndrome de Stendhal se de en los videojuegos. "Una enfermedad psicosomática momentánea y leve que a día de hoy se sigue produciendo en determinadas personas cuando llegan a contemplar algo que trasciende su ideal de belleza." Recomiendo leer el artículo antes de seguir.

Pues bien, al final, el autor pide a los demás compartir sus “momentos Stendhal”. Los comentarios están cerrados y me quede con las ganas de decir los míos, así que ahí van.

Journey (PS3)
Es un juego precioso de principio a fin. Pero mi momento fue en la zona justo después de las nieves y antes del final. Esa en la que vuelas sobre cascadas de agua con los "dragones" de tela. Es todo azul y blanco, con la banda sonora poniéndote los pelos de punta.
Es el momento más precioso que yo haya vivido jamás en un videojuego. Los ojos se me ponían vidriosos y ya al cruzar la parte final termine por llorar.



The Legend of Zelda: Ocarina of Time (N64)
El momento fue la primera vez que descubrí Hyrule Field. Acababa de recibir la Ocarina, tenía que dejar atrás Kokiri Forest y dirigirme al Castillo de Hyrule. Tan pronto como sales te ponen una imagen panorámica de toda la pradera y eso era enorme! Me quede alucinando! Era hora de emprender el verdadero viaje. Solo Red Dead Redemption me ha llegado a transmitir algo parecido. (28:12)



Shadow of the Colossus (PS2)
Son varios los momentos. El primer coloso, la primera vez que lo vi se me pasaron tantas imágenes por la cabeza, tantas estrategias, tantas posibilidades de luchar contra un gigante. Me sentí insignificante
Los dos colosos voladores, pero sobre todo el 5º, con forma de águila que sobrevolaba un lago. La cámara agitándose por el viento, las partículas que saltaban a la pantalla, la sensación de que te podías caer en cualquier momento y con la mejor BSO de la historia.
Y por supuesto, cabalgar sobre Agro mientras levantaba mi espada al cielo para señalar la dirección del siguiente coloso.



Y hasta aquí. Estos han sido mis “momentos Stendhal” en los videojuegos. He vivido muchos momentos mágicos, pero estos fueron de no poder articular palabra, quedarme pasmado, incluso ahora escribiéndolo, al recordarlo me emociono.

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